Efectos de las partículas sobre la salud humana
Con el aumento de la contaminación atmosférica, los efectos de las partículas sobre la salud humana han empezado a estudiarse con más detalle. Los resultados muestran que la materia particulada es un riesgo grave para la salud, ya que causa enfermedades respiratorias y cáncer. Los filtros de aire para ventilación general se utilizan ampliamente en los edificios, en las aplicaciones de calefacción, ventilación y aire acondicionado. Al reducir la concentración de materia particulada, los filtros de aire mejoran la calidad del aire interior y protegen considerablemente la salud de las personas.
Las partículas de más de 10 µm presentes en la atmósfera se depositan muy rápidamente y solo pueden mantenerse en suspensión con viento fuerte y cerca de la fuente de la que proceden. Como excepción, algunas fibras ligeras pueden permanecer más tiempo en el aire a pesar de su gran diámetro. La mayoría de las partículas de más de 10 µm de diámetro pueden verse a simple vista con una iluminación y un contraste adecuados. En condiciones normales, solo son visibles las partículas de 30 µm o más.Las partículas de entre 5 y 10 µm de diámetro, o mayores, se separan del aire y quedan retenidas en las vías respiratorias altas. Las de tamaño intermedio se depositan en las vías aéreas de los pulmones y después se tragan o se expulsan con la tos. Las partículas de entre 2,5 y 5 µm de diámetro tienden a quedar retenidas en los pulmones, de donde vuelven a las vías respiratorias altas sin llegar a las zonas profundas del pulmón. Las partículas de entre 1 y 2,5 µm de diámetro quedan retenidas en los bronquios y suponen un riesgo para la salud. Las partículas de 1 µm o menos son lo bastante pequeñas para llegar a la membrana de los alvéolos, depositarse en ella y alterar el intercambio de gases.
Efectos de las partículas sobre los equipos de climatización
Los sistemas de climatización (HVAC: calefacción, ventilación y aire acondicionado) son fundamentales para mantener un ambiente interior confortable y saludable. Sin embargo, los contaminantes del aire, como las partículas y la materia particulada (PM), pueden reducir considerablemente su rendimiento y su eficiencia energética, de ahí la necesidad de una filtración y un mantenimiento eficaces.
Acumulación de polvo en la batería: Con el tiempo, las partículas pueden depositarse en las baterías del evaporador y del condensador (en algunas regiones se las suele llamar «serpentines»). Cuando el polvo y la suciedad se acumulan en estas baterías, actúan como aislante y reducen la eficiencia del intercambio de calor. Con esa eficiencia menor, el sistema tiene que trabajar más y durante más tiempo para alcanzar la temperatura interior deseada, lo que aumenta el consumo de energía.
Acumulación de polvo en los conductos de aire: La acumulación de polvo y de materia particulada en el interior de los conductos no solo reduce el caudal de aire, sino que también supone un posible riesgo para la salud. Con el sistema de climatización en funcionamiento, estos contaminantes pueden volver a introducirse en los espacios habitados o de trabajo, lo que empeora la calidad del aire interior y puede suponer un riesgo para la salud de los ocupantes, sobre todo de quienes padecen afecciones respiratorias.
Vida útil y desgaste de los equipos: Cuando las partículas se acumulan en componentes críticos, como los ventiladores y los motores, pueden provocar un desgaste prematuro. Esto no solo reduce la eficiencia del sistema, sino que puede dar lugar a reparaciones o sustituciones costosas.



