Las fuentes de contaminación del aire son muy variadas: naturales, como los volcanes, las fuentes termales, los pólenes o las tormentas de arena, y derivadas de la actividad industrial, como las fábricas, las emisiones de los vehículos, los combustibles de aviación o los vertederos, entre otras. Los contaminantes se presentan en tres estados físicos: sólido, líquido y gaseoso. La filtración de partículas y la filtración en fase gaseosa permiten controlar la contaminación de forma eficaz y sencilla. Estos métodos de filtración y sus aplicaciones se definen en las normas ISO 16890, EN 1822 e ISO 10121-3. El gráfico comparativo de los contaminantes del aire muestra las diferencias de tamaño entre los contaminantes que trata la filtración de partículas y los que trata la filtración en fase gaseosa.
Para aplicar los métodos de control de los contaminantes en fase gaseosa hay que conocer esos contaminantes y sus efectos. Principales efectos de la contaminación del aire:
Control de la corrosión
Los sistemas de control de procesos, los centros de datos y los demás locales con instrumentación cuyo entorno debe estar controlado deben mantener un ambiente de nivel de severidad G1 según los requisitos de la ISA. Para cumplir los requisitos de diseño de la ventilación, el local debe contar con una presurización mínima de 1 a 3 renovaciones de aire por hora y con una recirculación de 6 a 12 renovaciones de aire por hora. La temperatura suele ser de 22 °C (±2 °C), con una humedad relativa inferior al 50 %. La estanqueidad del local es otro parámetro que debe tenerse en cuenta al definir los datos de diseño. Además de estos parámetros, el factor principal son los contaminantes peligrosos que deben eliminarse del recinto cerrado. La norma ANSI/ISA-71.04 establece los niveles de concentración de la contaminación.
Los filtros de aire de fase gaseosa se monitorizan de forma pasiva o en línea.
Monitorización pasiva: Se realiza con cupones de cobre-plata, que deben exponerse en la instalación durante
periodos de 30 a 90 días para determinar la vida útil restante y los parámetros de diseño.
Monitorización en línea: Mide de forma instantánea la contaminación gaseosa.
Monitorización de los filtros de partículas: La vida útil de los filtros se controla con manómetros de presión diferencial.


Control de olores y gases tóxicos
Los olores proceden por lo general de instalaciones comerciales e industriales, como las plantas de biogás o las estaciones depuradoras de aguas residuales, entre otras.
El lavado de gases tóxicos suele ser necesario para filtrar y neutralizar el cloro (Cl₂), el dióxido de azufre (SO₂) o el amoníaco (NH₃).
Planta de biogás


En los entornos controlados, la filtración en fase gaseosa y la filtración de partículas actúan conjuntamente para conseguir una calidad del aire interior aceptable. Los contaminantes gaseosos se filtran con los filtros de aire de fase gaseosa de Ulpatek, fabricados con un único medio filtrante o con una mezcla de varios. Los contaminantes particulados se controlan con filtros de partículas, que las normas correspondientes clasifican en filtros gruesos, finos y absolutos. Los medios filtrantes de fase gaseosa (pellets) suelen fabricarse con carbón, zeolita, alúmina o materiales a base de coco. La filtración en fase gaseosa se produce mediante dos métodos distintos: el físico y el químico.





