Efecto tamiz:
Es el mecanismo de filtración más sencillo. Consiste en retener las partículas de tamaño mayor que el hueco que queda entre dos fibras del medio filtrante.
Efecto de inercia:
Cuando la corriente de aire se desvía para rodear una fibra del medio filtrante que encuentra en su camino, las partículas tienden a seguir su trayectoria sin cambiar de dirección. Por su inercia, no consiguen seguir el desvío del aire, chocan contra la fibra y quedan adheridas a su superficie.
Efecto de intercepción:
Si la partícula es muy pequeña, puede seguir al aire en su recorrido alrededor de la fibra. Pero si ese recorrido pasa a una distancia de la fibra menor que el radio de la partícula (la mitad de su diámetro), la fibra la capta y la partícula queda adherida a ella.
Efecto de difusión:
Cuando las partículas miden menos de 1 µm, los choques con las moléculas del gas pueden hacer que se muevan de forma errática. Debido a este movimiento, las partículas que chocan con una fibra del medio filtrante pueden quedar adheridas a ella.
Efecto electrostático:
Cuando las partículas y las fibras del medio filtrante están cargadas eléctricamente, las partículas se adhieren a las fibras porque las cargas de signo contrario se atraen.



